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La vendimia ha terminado en La Rioja y en la Ribera de Navarra. Han sido semanas de trabajo intenso, con remolques cargados de uva yendo y viniendo de las viñas a la bodega o a la cooperativa. Y, ahora que el ritmo baja, llega el momento que muchos dejan pasar: revisar las lonas y las protecciones de la maquinaria antes de guardarlas para el invierno.

Una lona que se recoge sucia, húmeda o con un pequeño desgarro sin reparar suele aparecer en mucho peor estado cuando vuelve a hacer falta. Y casi siempre hace falta con prisa: en la campaña de la aceituna, en la de cereal o en el primer porte de paja.

En este artículo te contamos qué revisar, cuándo merece la pena reparar y cuándo cambiar la lona, y cómo guardarla para que llegue en perfecto estado a la próxima campaña.

Por qué revisar las lonas justo después de la vendimia

La vendimia es una de las campañas más exigentes para un remolque y su lona:

  • Muchos viajes en poco tiempo, con cargas pesadas y caminos de tierra.
  • Restos de uva y mosto que se quedan pegados en la lona y la estructura.
  • Roces con ramas, postes y cepas al entrar y salir de las fincas.
  • Sol, lluvia y humedad de finales de verano y principios de otoño.

Revisar la lona ahora tiene una ventaja clara: tienes tiempo. Una reparación hecha en otoño, sin urgencias, es más sencilla y más económica que una sustitución de última hora cuando la lona falla en plena campaña.

1. Limpia bien la lona antes de nada

Los restos de uva y de mosto tienen azúcares que fermentan, atraen insectos y favorecen la aparición de moho y manchas si la lona se guarda así. Además, la suciedad oculta desgarros y desgastes que conviene detectar.

  • Retira primero los restos sólidos (hojas, raspones, barro).
  • Lava con agua y jabón neutro, con un cepillo de cerdas suaves.
  • Si usas hidrolimpiadora, mantén distancia y evita apuntar de cerca a costuras y soldaduras.
  • Evita disolventes, lejía y productos abrasivos, que dañan el recubrimiento de la lona.
  • Aclara bien y deja secar por completo antes de plegarla o enrollarla.

Este último punto es clave: una lona guardada húmeda es una lona con moho en primavera.

2. Revisa estos puntos de la lona

Con la lona limpia y extendida, es fácil hacer una revisión completa. Fíjate en:

Desgarros y cortes

Busca roturas, especialmente en las esquinas y en las zonas que rozan con la caja del remolque. Un desgarro pequeño reparado a tiempo no se convierte en uno grande al primer golpe de viento en carretera.

Costuras y soldaduras

Comprueba que no estén abiertas o despegadas. Son los puntos que más sufren por la tensión y por donde suele empezar el deterioro.

Ollaos

Los ollaos (los aros metálicos por los que pasa la cuerda o la goma) se aflojan, se oxidan o se arrancan con el uso. Un ollao suelto hace que la lona no quede tensa y que el viento la castigue más.

Estado general del tejido

Observa si la lona está rígida, cuarteada, descolorida o con poros. Son señales de que el sol y el paso del tiempo han deteriorado el material.

3. No te olvides de cuerdas, gomas y estructura

La lona es solo una parte del sistema. Revisa también:

  • Cuerdas y gomas elásticas: las gomas pierden elasticidad con el sol y el frío. Si están cuarteadas o han cedido, cámbialas.
  • Tensores y carracas: que funcionen bien y no estén oxidados.
  • Arcos y estructura del toldo: que no estén doblados ni tengan aristas que puedan cortar la lona.
  • Enrolladores, si tu remolque los tiene: que giren con suavidad.

Una carga bien cubierta y sujeta no es solo cuestión de proteger la mercancía. También es una cuestión de seguridad vial: la carga no debe poder caer ni desprender polvo o restos en la carretera.

4. Guarda la lona y protege la maquinaria durante el invierno

Una vez limpia, seca y revisada, toca guardarla bien:

  • Enróllala mejor que doblarla, para evitar pliegues marcados que acaban agrietando el material.
  • Guárdala en un lugar seco, a cubierto y ventilado, lejos del sol directo.
  • Evita dejarla en el suelo, donde puede coger humedad o ser dañada por roedores.
  • Si la dejas montada en el remolque, asegúrate de que queda bien tensada para que no acumule agua ni golpee con el viento.

Lo mismo ocurre con la maquinaria: tractores, cosechadoras y remolques que pasan el invierno a la intemperie sufren con la lluvia, las heladas y el sol. Una funda o cubierta a medida los protege hasta la siguiente campaña. Ya hablamos de ello en nuestro artículo sobre cómo proteger la maquinaria agrícola en invierno.

5. Aprovecha el invierno para poner a punto el tractor

Los meses de menos trabajo en el campo son el mejor momento para esas tareas que siempre se quedan pendientes. Por ejemplo, retapizar el asiento del tractor o de la cosechadora, que tras muchas horas de trabajo suele estar roto o desgastado. En Toldos Ezquerro también nos encargamos del retapizado de asientos de vehículos, tractores incluidos.

Checklist rápido para después de la vendimia

  1. Limpia la lona con agua y jabón neutro.
  2. Déjala secar por completo.
  3. Revisa desgarros, costuras, ollaos y estado del tejido.
  4. Comprueba cuerdas, gomas, tensores y estructura.
  5. Decide si reparar o cambiar, sin esperar a la próxima campaña.
  6. Guárdala enrollada, seca y a cubierto.
  7. Protege la maquinaria con fundas o cubiertas.

Lonas a medida y reparaciones en Navarra y La Rioja

En Toldos Ezquerro fabricamos desde 1986 en nuestro taller de San Adrián lonas y toldos a medida para remolques, camiones, contenedores, tractores y cosechadoras, y nos encargamos de su reparación. También fabricamos fundas y lonas para proteger mercancías y materiales.

Si después de la vendimia tu lona necesita un arreglo, o quieres llegar a la próxima campaña con una lona nueva, ponte en contacto con nosotros.